domingo

Encuentro de Invierno ' 09

“Venid a contemplar los prodigios de vuestro Dios”
.
Fuimos a contemplar a Madrid, en el magnifico y acogedor colegio de las Reparadoras, los prodigios de nuestro Señor unas 60 familias de toda España.
Desde el primer momento hubo un ambiente de comunión y oración, de alegría por el reencuentro; y el Señor nos recordaba que somos un pueblo en marcha que debemos estar despiertos y orar, en todo momento, para que los signos de una familia cristiana: gozo, esperanza, alegría y fecundidad se hagan visibles. Para ello se nos alentaba a transformar nuestras debilidades en oportunidades.
.
Por la tarde visitamos una alfarería, con el lema: “Yo hago nuevas todas las cosas”, en ella vimos y escuchamos las maravillas que realiza entre nosotros el alfarero, nuestro Señor. Después éramos llamados a ser montes elevados donde se proclama el evangelio, debiendo transformarnos desde dentro con la oración, con la oración en familia, que cultiva nuestro campo, para hacerlo fértil, para transformarnos en familias evangelizadoras desde el testimonio de vida, desde la vivencia del perdón, el don del espos@ y de los hijos.
Terminábamos el encuentro con una carta del Obispo de Mondoñedo en la que nos animaba a no ser familias durmientes, sino verdaderas familias invencibles en Jesucristo nuestro Señor.
.
Desde aquí os invitamos al próximo encuentro de familias, que se celebrará en Mérida el día 1,2 y 3 de Mayo, con el lema: “Familia, ¡ponte en marcha!”, somos llamados a transfigurarnos para ser imágenes resplandecientes de Cristo. No lo olvidéis “Poneos en marcha para no dormiros”.
.
Hace unos meses discutí con mi cuñado Antonio sobre los grupos de oración. Le dije que me parecía que dividían la Iglesia y él me dijo que eran una fuerza bestial de oración, que pertenecer a uno de ellos te acercaba a Dios de una manera "escandalosa" pero mucho no le creí.
.
Soy creyente nacida en una familia de ateos convencidos y el "exceso" de oración siempre oí decir que era de locos, raros, gente que se llamaba católicos pero que luego eran los de la peor calaña. Quizás por eso ir a un grupo ha sido el paso más raro que di en mi vida. Todos en casa de mis padres en contra y trabajándome la oreja para que no fuera y yo dispuesta a que mis hijos tuviesen a Dios algo más cercano de lo que yo lo sentí toda mi vida por la coacción familiar.
.
Situaros conmigo: un sábado cualquiera mi marido, mis hijos, mis antecedentes, mis miedos, mis prejuicios y yo nos fuimos a una reunión FIAT en Madrid. Cuando vi a la gente bailando, cantando, alabando de esa manera pensé que se habían vuelto todos locos; hombres de pelo en pecho saltando, mujeres hechas y derechas cantando a grito pelado... Mi pensamiento fue: mis padres tienen razón estos están locos y que pinto yo aquí. Pero seguí yendo por mi marido y mis hijos. Cada vez que íbamos a FIAT mis miedos volvían a mi cabeza todos saltando, gritando cosas al Señor, cantando... y yo en una esquinita, eso sí, sin molestar.
.
Este fin de semana decidimos ir al retiro por seguir un poco la pauta familiar de rezar y dar gracias por... bueno, por todo. Mi marido dio testimonio de lo que hizo Dios en nosotros desde el mes Noviembre a través de la oración. Sí, soy la mujer del afónico. Después de oír a mi marido hablar y decir en alto lo que yo tenía en el corazón y que, por mis perjuicios, nunca me atrevía a decir, algo se movió en mí. Yo también empecé a cantar y bailar como una tonta en medio de un montón de gente a la que no conocía. No sentí vergüenza, estaba rezando de una forma nueva. Ya no tenía en mi mente a mis padres diciéndome que hacía el ridículo, ahora éramos Dios y yo. ¡
Gracias, Antonio!
Eva

lunes

VIII Encuentro de Verano Nanclares’08 (Vitoria)
.

Otro nuevo Encuentro de Familias Invencibles y la familia aumenta. Ya casi no cabemos, en total han sido unas 40 familias las que nos hemos encontrado en el Colegio de los Hermanos Menesianos de Nanclares de la Oca y hemos llegado a ser 160 personas y personillas (lo digo por los peques). El comedor, la cocina y los baños han estado a tope y en la sala de reuniones sólo cabían los mayores. En fin, que ha sido un gran gozo ver a tantas familias que desean pasar este periodo de vacaciones con el Señor, y eso que para algunas son las únicas vacaciones que toman en todo el año.

Este ha sido el VIII Encuentro. La respuesta que tiene nos hace pensar que las familias cristianas tienen necesidad de encontrarse con otras familias para fortalecerse mutuamente frente a tantos despropósitos que se están dando contra la institución familiar y, en concreto, contra las familias católicas.

Pero, ¿por qué “engancha” esto y las familias hacen tantos kilómetros para encontrarse? La respuesta la descubrimos en el encuentro que se produce con el Señor y con la Familia de Nazaret, que nos presiden en todas las oraciones, enseñanzas, testimonios y en la Eucaristía diaria.

El himno de las laudes del jueves de la II semana dice, entre otras cosas: “De mañana te busco, hecho de luz concreta. De mañana te encuentro, Vigor, Origen, Meta. …y estás de corazón en cada cosa. No hay brisa si no alientas, ni soledad en que no te hagas fuerte. Todo es presencia y gracia. Vivir es este encuentro”

Ahí está la clave del proyecto y de la visión de Familias Invencibles: Todo es presencia y gracia. Vivir es este encuentro. Eso es lo que “engancha”, el mismo Señor que se hace presente en cada familia y fraternidad que oran juntas, que celebran juntas y que conviven juntas. El VIVIR es este encuentro con el mismo Dios.

Queremos ser “La gran familia de Dios” y Él quiere ser el Padre que nos une. Con el Él, todo es presencia y gracia. ¿Qué más podemos pedir? Y ¡cómo se manifiesta el Señor!; si de mañana lo buscamos, de mañana lo encontramos.

Esto que se vive en Nanclares es una experiencia que las familias cristianas tienen que vivir, aquí en Familias Invencibles o en cualquier otro grupo, fraternidad, encuentro o asamblea. Es urgente vivirla porque apremia relanzar la familia cristiana: la que sigue a Cristo, la que es capaz de aguantar todos los avatares de la vida, aguantar todos los problemas y dificultades que la convivencia familiar presenta, la que es capaz de resolver todos los conflictos familiares porque cree en el amor y en el perdón, la familia que deposita, sin condiciones, la confianza en Dios. Es decir, la familia que quiere ser fiel a Aquel que se entregó por nosotros y por la misma familia.

Es necesario relanzar esta familia cristiana que quiere seguir los proyectos de Dios sin tener demasiado en cuenta los proyectos propios, porque a veces estos están muy basados en “nuestros dioses” y, aunque sean muy buenos y estén, inclusive, en la línea de Dios, los del Señor son mejores. Para ello hace falta una escucha muy atenta a su Palabra, al discernimiento propio y al de la Comunidad, a la experiencia de otras familias y al testimonio de otros hermanos; y no dejar de mantener esa “relación de amistad con aquel que nos ama”.

Es cierto que los proyectos de Dios nos descolocan muchas veces —a nuestra Madre María le cambio la vida, sin embargo, fue apasionante—, no obstante para que se lleve a cabo hay que depositar la confianza en el Señor, porque sólo Él conoce el final de todo y “todo ocurre para bien de los que Él ama”. Sí, es urgente creer en esta familia y es urgente forjarla y potenciarla buscando espacios donde “contagiarnos” de este Amor. Esto buscamos en Familias Invencibles, en esto creemos y para esto trabajamos. Y ¡como notamos la presencia del Señor!, derramándose sobreabundantemente. Sí, este Encuentro de Nanclares ha sido de mucho gozo y de mucha experiencia espiritual. Aunque tengamos que decir lo mismo todos los años, no dejaremos de hacerlo.

Estos Encuentros de Familias Invencibles suponen descubrir, en la práctica, que no estamos solos, que somos muchos los que creemos en el proyecto de Dios para nuestras vidas y para la vida familiar. Ya de mañana, con el desayuno, se percibe ese deseo del Señor de “contagiar” este amor.

A través de la oración de la mañana ―donde vamos todos: abuelos, padres, hijos y nietos— Dios nos va preparando para escuchar y asimilar las enseñanzas, talleres y catequesis. Se impartieron, por separado, talleres para niños pequeños, adolescentes y jóvenes. Las catequesis infantiles y de adolescentes se orientaron para conocer a Jesús y su vida. Las catequesis de jóvenes fueron vocacionales, para que ellos puedan descubrir el camino por el que Dios los llama.

En este Encuentro los jóvenes han participado y colaborado muy especialmente. Prepararon unas presentaciones divertidas (PowerPoints) como resumen de cada día. Les hicieron entrevistas a casi todas las familias para conocernos mejor. Designaron un “Ángel de la Guarda” para cada familia, en la persona de un chico o una chica, para que orara por dicha familia. Asimismo hicieron los paneles, uno por familia, donde estas colocaron las fotos de la historia familiar.

Ningún día han faltado los testimonios que tanto enriquecen, los grupos de compartir, los juegos entre todos y los momentos de convivencia festiva. Tenemos que demostrar que estamos alegres, que hacemos fiesta “porque el novio está con nosotros”. La oración del final de la mañana y la oración de la noche, en las que de nuevo nos juntábamos todos, servía para confirmar, más aún, la presencia de Señor entre nosotros y como iba manifestándose en nuestras relaciones familiares.

Como ya es costumbre, el último día se celebró el Festival, que cada año gana en calidad, con la participación de todos. Este año ha sido especialmente impresionante la representación de los jóvenes sobre el “rescate del hombre del pecado” con una interpretación muy bien conseguida a pesar de los pocos medios que disponían. Y después de ver el trabajo de ellos nos interpelamos, por boca de Javier, ¡Somos o no capaces de evangelizar!

Para remate de todo la Eucaristía diaria, la noche de Adoración y los grupos de intercesión. Es el estallido final de esta manifestación del Señor a lo largo del Encuentro. Y un poema del Cantar que viene muy al hilo (6, 1-3 y 11-12):

¿A dónde se fue tu amado, mujer de belleza sin par?
¿A dónde se fue su amado? Queremos buscarlo contigo.
Mi amado ha bajado a su huerto a hacerse un ramo de azucenas.
Yo soy de mi amado, mi amado es mío; él es un pastor de azucenas.
Bajé a examinar los nogales, los brotes del valle:
están floreciendo las vides; los granados, despuntan sus yemas.
Distraída, descuidada, me sentí transportada por mi príncipe en carroza
.

¿No es bello? Así es el Encuentro de Nanclares: bello, porque es bello el que lo propicia. Llegamos todas las familias y toda la familia buscando al amado y volvemos transportados por el príncipe en carroza.

¡Que la Gloria sea para Dios, que tanto nos ama!
.
Familia Sigler Alcántara - Chiclana (Cádiz)

sábado

lunes

Surgimos en el seno de la Iglesia de España al comienzo del tercer milenio, como una respuesta a la insistente llamada de Juan Pablo II en favor de la evangelización de la familia y el impulso de la espiritualidad familiar, para ser testigos de que Cristo vive y es la salvación del mundo y de las familias hoy.
Porque el futuro de la Iglesia se juega en el día a día de nuestras familias. Y las familias necesitamos fortalecernos: crear espacios de fraternidad donde se descubran nuevos horizontes y se afiance la vida en el Espíritu, haciéndose más concreta y real. De forma aislada no se puede vivir en el mundo sin ser del mundo. Es en la comunión fraterna como cada familia se ve fortalecida e impulsada en su vocación.